El Patio y la Callejuela
Un austero patio, con un reloj de sol, donde parece haberse detenido el tiempo, nos permite salir a la Callejuela de Santa Catalina, callada y quieta, que al decir del poeta Fernández Moreno, “en iglesia comienza y en iglesia termina”.
En una época, un muro entre la Catedral y el Cabildo la cerraba. Después de Caseros, fue posible transitarla. A su viera existió un enterratorio y en ese lugar fue sepultado provisoriamente Juan Facundo Quiroga, muerto en la emboscada de Barranca Yaco, el 16 de febrero de 1835.
En el ángulo formado por la Callejuela de Santa Catalina y calle Independencia – un pequeño patio de la Catedral – se levanta el monumento a fray Mamerto Esquiú o.f.m. y Obispo de Córdoba, conocido también como el “Orador de la Constitución”.