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Retablos del Crucero

En los extremos del crucero se sitúan dos imponentes altares proyectados por el arquitecto Pedro Arnal a fines del siglo XVIII. Alojan lienzos originales de San Jerónimo, Patrono de la Ciudad de Córdoba, y de San Pedro, el primer Papa, encargados por el obispo Moscoso a la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando de Madrid. Los planos de los retablos y las pinturas llegaron a Córdoba a fines del siglo XVIII.

Escoltan las pinturas las magníficas esculturas de los cuatro evangelistas: San Marcos y San Lucas acompañan a San Jerónimo, y San Mateo y San Juan, a San Pedro. Las tallas, de madera, con diademas doradas y plumas de colores, ya estaban colocadas en 1805. Son obra de Esteban Sampzon, un artista de renombre que en 1780 declaró ser "escultor de profesión e indio de la China" (así se llamaba en la época a las personas llegadas de Asia). En 1788 vivía en Córdoba, estaba casado y era Alférez del Batallón de Mestizos.